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miércoles, 10 de marzo de 2021

Ganando mi primer Certamen Literario

Y aquí llega otra de las grandes etapas en la vida de todo aspirante a escritor, participar en concursos literarios y… ¡poder ganar alguno!

Eleuterio y Carmina. ©Víctor Martín
Gracias, Fundación San Juan de Dios, Hospital San Rafael y Universidad Nebrija por haber valorado mi creación en el “XXII Certamen de Relato breve San Juan de Dios”. Titulado: “Así en el Cielo como en la Tierra”, por una servidora, Jessica Inés Pyke Ardila.

Narra las experiencias cercanas a la muerte de un anciano hospitalizado en planta covid, afectado además de alzhéimer; y la humanidad recibida por parte del personal sanitario, el cual se asemeja a los cuidados de su difunta esposa, la cual rememora constantemente. Relato que casa la fantasía con la realidad, repleto de numerosos elementos simbólicos para quien guste analizarlos.


Link al escrito: https://www.sanrafaelnebrija.com/vida-universitaria/certamen-literario/

Link al audio-cuento: https://www.youtube.com/watch?v=VDI3N5HezK4 , precioso regalo inesperado con ilustraciones y voz principal del Hno. Víctor Martín.

Como ya mencioné en la primera entrada a modo de presentación, hace tan solo medio año tomé la firme decisión de volver a luchar por mi sueño artístico. Soy una persona demasiado autocrítica, sensible, exigente y voluble; así que del mismo modo como me obsesiono con algo, también pierdo el interés rápido. Desde entonces hasta la fecha he redactado 7 relatos breves (entre 2 y 10 páginas) y 4 microrrelatos (entre 90 y 330 palabras), sin contar otras 2y2 chapucerías que me dieron vergüenza ajena luego XD.

Mis dos relatos favoritos fueron los primeros, y los más largos; sin embargo, tenían tal barbaridad de faltas, repeticiones, incoherencias, problemas de puntuación y etcétera que no me sorprende que no ganaran nada. Hasta hace relativamente poco (este diciembre) no me había dado cuenta de que tenía esos soberanos problemas. Seguramente la mayoría de gente dirá que exagero, pero los jueces de los concursos son muy puntillosos con esas cosas, y con razón; a poder elegir entre una buena historia bien escrita y con calidad, y otra llena de faltas, es obvio por cual se decantarán. A partir de ese punto, aproveché las tardes libres de trabajo para ponerme a estudiar de nuevo todo lo olvidado por los años de falta de hábito: RAE arriba y abajo, diccionarios de sinónimos, la Fundéu… Y fui aún más lejos contratando una profesora particular y presencial de filología castellana. Entonces corregí como por vigésima vez ambos relatos y los volví a enviar a otro concurso una vez descartado fallo. Siento que he avanzado un mundo, y aunque fuera anterior a la profesora, el relato ganador de mi primer certamen muestra la recompensa a un duro trabajo y ambición.

martes, 9 de marzo de 2021

Cómo surgió mi primera novela

Si bien como ya he comentado, no fue mi primer escrito, sí es la primera obra acabada que he llevado a la luz. Como todo en mi vida (sea bueno o malo) nace del impulso y del caos, más o menos por estas fechas hace tres años me dio por continuar aquellas cien páginas que dejé abandonadas un final de verano. En ellas se podía respirar una jovial, alegre y todavía esperanzada Inés, la cual no es más que un reflejo de mi ser. Esa adolescente vivaz que tanto me costó recuperar, había muerto una vez más; pero el amor, el misterio y la dulzura que emanaban de las inexpertas páginas me impulsó de nuevo a la acción. Como todo lo que agarro, lo agarro con locura y desenfreno, tenía que acabar esa novela antes de que se me fuera el ánimo de nuevo. En apenas un par de meses concluí la otra mitad. Como poseída por algo que solo podía ser una vez en la vida, me decidí a publicarla.

Mi inseguridad me impidió apostar a lo grande, y menos mal que no lo hice, porque todavía tenía muchas cosas por aprender; las largas esperas y los crudos juicios me hubieran vuelto a desanimar y a apartarme, quizá, para siempre de la escritura. A pesar de mi florido y agradable vocabulario, y de la conexión que lograba con el lector, pecaba de un defecto intolerable: ¡hasta hace poco que he estado plagada de faltas ortográficas, de puntuación y expresión! ¡Válgame el cielo! ¿Cómo había podido olvidar tantas cosas desde el bachillerato? Claro… como en la universidad no te descontaban por faltas, y luego la vida laboral es otro cantar, uno se acomoda.

Gracias a un amigo también caótico y escritor, pero con más rodaje que yo, conocí la que se convertiría en mi editorial: Ediciones Carena, una pequeña editorial independiente situada en mi barrio barcelonés, con la que ya había publicado él y estaba bastante satisfecho. Al poco tiempo firmamos bajo el lema de la co-edición (lo cual trataré más adelante junto a otras dudas que seguro surgirán). Gracias a este modelo de contrato, por un módico precio tuve acceso a un editor que revisó y corrigió la obra, y a un equipo que me ayudó a realizar una crítica constructiva. Junto a un fotógrafo conocido mío, realizamos la portada que posteriormente se editaría por el departamento de maquetación. En medio año de trabajo sin parar pude ver mi sueño hecho realidad, palpándolo con mis manos.

El sábado 27 de octubre de 2018 protagonicé mi presentación junto a Jesús Martínez (representante de la editorial) y Luca Leonardi (mi preciado amigo, primer crítico, lector y corrector) en la librería ALIBRI del centro de la ciudad. Al acto asistieron varios amigos, familiares de amigos y conocidos. Fue un emocionante momento, aunque también el inicio de una profesión difícil y solitaria; pues cuando empiezas por libre, sin propaganda ni siendo conocido, te enfrentas a la dura realidad de que los únicos que probablemente te seguirán son tus familiares y amigos.

Junto a este pensamiento aconteció “el bajón”, ese instante ya pronosticado que me volvió a sumir por otros tres años en el anonimato, soledad y desencanto; dejando de luchar por mi sueño ya materializado. Y este es el motivo por el cual he creado este blog: la falta de difusión en el mundo tan saturado de información y novedad en el que vivimos, condena a las obras de autores desconocidos a un entierro perpetuo y sin ovación. Así que no lo repetiré una segunda vez. Ahora sí voy a cuidar mi sueño, mi creación y trabajo.

Os presento a “El hechizo de las hadas”, de J.I.Pyke. Novela juvenil de fantasía, en la cual podréis resucitar a vuestro antiguo yo, volviéndoos a enamorar de lo sencillo y de la vida. Recordando cómo se sentía al ser original y sincero, al creer en la magia y en el poder que llevamos dentro.

«¿Alguna vez divisaste un haz de luz pasar por el rabillo de tu ojo?»

Así comienza la historia de Inés, una joven todavía inocente y fascinada con las maravillas de la vida, que viaja a su tierra paterna, Inglaterra, en busca de un cambio de aires para encontrar su destino e identidad. Todo se torcerá tras la aparición del misterioso Ellis, apuesto hechicero dispuesto a enseñarle cosas nuevas.

«¡Báilame ese vals que embauque y usurpe mi alma! ¡Quítame el aliento, bella hada, que con tu belleza y gracia a las gentes mantienes hechizadas! ¿Acaso tomarás mi vida o de mí beberás? Déjame seca del néctar, guíame a un precipicio fatal, arrebátame el fulgor de mi juventud para dejarme en tus ramas reposar. ¡Oh embelésame, no me importa mi final! Pues en tus brazos me he ido a entregar...»

sábado, 6 de marzo de 2021

Trazando mi trayectoria literaria

No disfruto con los ordenadores ni las redes sociales, me producen fobia y desconcierto. Así que muy a mi pesar, me vuelvo a encontrar atrapada en los enredos de la modernidad. ¿Y cómo dices esto si así lo estás ejecutando? Pues por la dificultad en nuestros tiempos de poder hacer llegar tu voz, silenciosa, entre los gritos apabullantes de la multitud. Una multitud egocéntrica que se desnuda sin pudor colocándose bajo el foco del escenario; todos haciendo lo mismo, sin mirarse más que a sí mismos y, no obstante, creyendo que los demás reparan atención en ellos.

Yo sé que a mí nadie me mira, solamente mi madre se desvive por ello. Y aún así llegará el día en que no quede nadie y pase al olvido, mas no me importa. El vacío, la oscuridad y la muerte no me aterran, pues para mí la muerte es vida, y nueva. Es uno de los temas que más trato en mi escritura.

Volviendo al punto: el placer de la escritura vino a mí desde los seis años, podría bajar uno tal vez sin errar. Siempre destaqué en esa área, como en las calificaciones escolares en general. Con quince comencé mi primera novela, la cual dejé hacia la mitad ¡con unas casi 400 páginas! No la volví a leer aunque la conservo con un grato afecto. A los 18 escribí la mitad de otra, más breve. Durante la adolescencia contacté con otras formas de expresión artística como el dibujo y el ballet. Por años me vi apabullada con tantas aficiones que no supe qué rumbo profesional adoptar. Lo atrasé un periodo debido a problemas de salud e inestabilidad emocional. Finalmente escogí algo práctico y que podría gustarme, en lo que trabajo actualmente, aunque lejos de mi verdadera pasión, que se marchitó.

Dormida la creación se quedó hasta 2018, momento en que atravesé por enésima vez problemas personales y tuve que dejar el trabajo. Como si de la nada hubiera emergido, las hadas que se hicieron mis amigas aquel verano de 2012, tocaron mi inspiración. Agarré del polvo aquella novela y en menos de dos meses la acabé (extensión de unas 290 páginas). Quise llevar mi sueño al máximo y me embarqué en la locura de una publicación (lo que contaré en otra entrada). En pocos meses la tuve entre mis manos, pero, la mariposa de las letras volvió a morir hasta otoño del año pasado. 

Un mes antes de casarme, en las nuevas tierras que habitaba, decidí luchar una vez más por lo que creo "mi verdadero don". Leí acerca de los certámenes literarios y en pocos meses me presenté a varios con relatos breves. Mi impulsividad es más fuerte que mi raciocinio, y mi memoria más semejante a un invertebrado. ¡Había olvidado gran parte de las normas ortográficas, estilísticas y de puntuación! (Cabe decir que probablemente exagero, sin embargo, podía ahogarme perfectamente entre mis propias líneas y consultar el diccionario más que el móvil). Así que las desilusiones no tardaron en llegar, pero mi determinación era mayor y volví a repasar arduamente mis textos, estudiando y corrigiendo para volver a enviarlos ya pulidos a otros concursos.

Y con el esfuerzo llega la recompensa, pero eso es otra historia ☺.